Un consorcio de cuatro universidades de Poznań (Polonia) evaluó películas comestibles hechas con polisacáridos y extracto de flores de cannabis para envasar frambuesas y arándanos liofilizados.
El estudio, publicado en Molecules, se inscribe en la búsqueda por envases que reduzcan el uso de plásticos y, a la vez, sostengan la calidad de los alimentos listos para comer.
La liofilización volvió a las bayas un snack con características globales, estable y portátil. Este proceso consiste en congelar el alimento y retirar el agua por sublimación bajo vacío, lo que conserva forma y parte del sabor, pero deja una estructura muy seca y porosa. Esa sequedad extrema junto con el oxígeno y la luz oxidan rápidamente los aromas, el color y los compuestos bioactivos. Es en ese escenario, donde el envase deja de ser un accesorio y se vuelve pieza fundamental del producto.
La película ensayada mezcla pectina cítrica y goma gellan (aditivos alimentarios) y suma extracto de flores de cannabis. Ese extracto aporta cannabinoides como el CBD y el Δ9-THC, además de terpenos, uno de ellos es el α-bisabolol y su incorporación vuelve más elástico al film, una cualidad útil a la hora de manipularlo y sellarlo sin que se quiebre.
Fuente: canamo.net