El cáñamo puede servir para mucho más que producir semillas o cannabinoides. El tallo contiene fibras vegetales que pueden utilizarse en la industria textil, pero para separarlas del resto de los tejidos de la planta hace falta un proceso conocido como enriado.
Ahora, un estudio desarrolló una forma de hacer ese proceso utilizando bacterias capaces de degradar la pectina que mantiene unidos los haces de fibras. El resultado fue un método controlado que redujo a la mitad el tiempo necesario para obtener fibras aptas para ser procesadas.
Las fibras de cáñamo utilizadas para textiles se encuentran principalmente en el tallo. Allí forman haces que están unidos entre sí por sustancias como la pectina.
Para liberar las fibras, una de las técnicas tradicionales consiste en sumergir los tallos en agua y dejar que los microorganismos presentes naturalmente comiencen a degradar esas sustancias. Primero predominan bacterias que necesitan oxígeno y, a medida que este se agota, pasan a tener mayor importancia microorganismos anaerobios.
El problema es que el proceso tradicional resulta difícil de controlar. Si el enriquecimiento se prolonga demasiado, las fibras pueden perder resistencia, mientras que factores ambientales como el clima también pueden modificar la velocidad y el resultado final.
Fuente: revistathc.com
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