Lo primero que aprendí en el último año viajando por Estados Unidos fue que el cannabis se ha convertido en un salvavidas para innumerables mujeres que se sienten ignoradas por la medicina convencional.
Son abuelas que intentan aliviar los efectos secundarios del tratamiento contra el cáncer, atletas que lidian con la endometriosis, maestras que enfrentan el insomnio y los cambios de humor de la menopausia. Dondequiera que iba, escuchaba versiones de la misma historia: “Probé de todo y nada funcionó. El cannabis fue lo único que me ayudó”.
Cuando comencé a filmar el primer documental sobre la marihuana, en 2012, no podría haber predicho adónde me llevaría este viaje, ni las historias que seguirían desarrollándose mucho después de esa exploración inicial del mundo del cannabis.
En aquel momento, pensé que estaba haciendo un único documental sobre una planta controversial y su lugar en la medicina moderna. Lo que no me di cuenta fue que también estaba iniciando una larga y evolutiva conversación sobre la esperanza, la sanación y a quién se debe tomar en serio cuando se habla de algo tan particular como la marihuana medicinal.
Fuente: CNN