Nueva York huele a cannabis

Dicen que Nueva York es una ciudad que le entra a uno por los ojos. A mí me entró por la nariz. Porque antes de ver el Empire State Building, antes de escuchar a Alicia Keys y a Jay Z cantándole todo el día a la ciudad, antes de comer hamburguesa o halal, antes de caminar por Central Park o por la vereda donde mataron a John Lennon, antes de todo, Nueva York huele.

El Metro en agosto, por ejemplo, huele a orina antigua y al metal caliente que libera el roce de los frenos contra las ruedas de acero. Las chispas producen un aroma a cable eléctrico quemado que se instala en la ropa y en el pelo. Es el olor que arrastra esta ciudad que se mueve por debajo de sí misma con sus propias leyendas: como la estación fantasma de City Hall, cerrada desde 1945 porque su andén curvo no pudo adaptarse a los nuevos trenes; los trabajadores sin cabeza que vagan por las vías; y los caimanes, que se dice que alguna época la gente compraba crías como mascotas pero, al crecer, los arrojaban por el inodoro, poblando las cañerías del Metro.

Fuente: https://www.milenio.com/internacional/ny-ciudad-famosa-huele-cannabis-gentrificacion

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