Durante mucho tiempo dimos por sentado que el canabis siempre había sido una planta capaz de producir THC. Una característica casi «natural», como si estuviera escrita en su ADN desde el principio.
Hoy sabemos que no fue así. Nuevas investigaciones científicas demuestran que la química del cannabis es el resultado de un lento viaje, compuesto de sucesivos intentos, adaptaciones y ajustes. Un proceso que es todo menos lineal y que dice mucho sobre cómo funciona la evolución.
El estudio, publicado en Revista de biotecnología vegetalreconstruye por primera vez de forma experimental cómo el cannabis aprendió a producir i cannabinoides más conocidos, como THC, CBD y CBC. Y lo hace devolviendo a la vida enzimas muy antiguas, que datan de hace millones de años, cuando la planta aún no había «decidido» qué camino químico seguir.
En las plantas de cannabis actuales, la producción de cannabinoides es bastante alta ordenado. Cada enzima tiene su propia tarea y trabaja en una sola molécula. Uno conduce a la formación de THC, otro a CBD y otro más a CBC. Es un sistema preciso, eficiente, casi industrial.
Fuente: aconcagua