Más de 50 millones de personas conviven con epilepsia en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud. En el país, se estima que existen alrededor de 300 mil pacientes con esta enfermedad neurológica crónica.
Cerca del 30%, no responde a los tratamientos convencionales y enfrenta crisis convulsivas persistentes que afectan su desarrollo y su entorno. En ese contexto, el avance en la investigación clínica sobre el cannabidiol (CBD) continúa representando una esperanza para quienes padecen formas graves y resistentes de epilepsia.
El año pasado se conocieron los resultados del mayor estudio realizado en Argentina sobre el uso de CBD purificado en niños con epilepsias severas resistentes al tratamiento marcó un hito en la práctica clínica local. La investigación, desarrollada en diez centros de salud de la Ciudad de Buenos Aires y siete provincias, siguió durante casi tres años a 551 pacientes pediátricos tratados con Convupidiol, un revolucionario fármaco producido por el laboratorio argentino Alef Medical.
El trabajo, liderado por Gabriela Reyes Valenzuela, jefa del área de Epilepsia del Hospital Garrahan, mostró que el CBD redujo de forma significativa la frecuencia de las convulsiones, mejoró la calidad de vida de los niños y sus familias y evidenció un perfil de seguridad favorable. La mitad de los pacientes redujo las crisis más de un 50%, mientras casi el 70% de quienes respondieron a la terapia pudo reducir o eliminar otras medicaciones.
Fuente: Infobae