Empresas y organizaciones de la industria del cáñamo en Texas intensificaron este lunes su oposición a una nueva prohibición estatal sobre la venta y posesión del delta-8 y otras variantes psicoactivas del cannabis, una medida que ya enfrenta una demanda ante la justicia federal.
La norma, vigente desde el viernes, clasifica el delta-8, el delta-10 y otros compuestos derivados del cáñamo como drogas sin uso médico autorizado, por lo que poseerlos, fabricarlos o venderlos puede acarrear cargos penales. En cambio, mantiene legales los productos con una concentración máxima del 0,3 % de delta-9 THC.
El THC es la principal sustancia psicoactiva del cannabis. El delta-9, su variante más abundante en la marihuana, suele producir efectos más intensos que el delta-8, un compuesto que en los últimos años se ha comercializado en Texas en productos derivados del cáñamo, como gomitas, bebidas y aceites.
Fuente: EFE