En China, un hongo comestible muy apreciado en mercados y restaurantes puede desencadenar, si se consume crudo o mal cocido, un cuadro con alteraciones visuales y perceptivas. Sin embargo, lo que hoy desconcierta a la ciencia es el hecho de que todavía no se haya identificado el compuesto responsable de estas alucinaciones.
Durante años, la historia circuló como una rareza entre micólogos, médicos y cronistas de cultura alimentaria del suroeste chino. Pero en 2024 una serie clínica publicada en Hong Kong Journal of Emergency Medicine permitió ponerle contorno médico a lo que hasta entonces parecía un cruce entre intoxicación alimentaria y folclore.
Síntomas
El estudio revisó 81 casos atendidos en 2023 en el Primer Hospital del Pueblo de Yunnan, siendo la presentación más frecuente la que combinó síntomas gastrointestinales y neuropsiquiátricos, con alucinaciones visuales como primer síntoma más común, además de náuseas y vómitos. No se reportaron muertes ni daño en hígado, riñón o coagulación y la estancia hospitalaria mediana fue de tres días.
Lo singular del cuadro es la forma que adoptan muchas de estas visiones. En la literatura y en los relatos reunidos por investigadores aparece una imagen reiterada: figuras diminutas que marchan, bailan o interactúan con el entorno. Ese detalle, que podría empujar la historia hacia el terreno de la anécdota viral, en realidad deja una interrogante en torno a la razón de por qué una especie culinaria tan codiciada produce un patrón perceptivo tan específico cuando la cocción falla.