El 18 de diciembre de 2025, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que podría modificar de manera sustancial la política del cannabis en Estados Unidos.
La medida instruye a las agencias federales a avanzar en la reclasificación de la marihuana, que pasaría de la Lista I a la Lista III de la Ley de Sustancias Controladas.
Si el proceso administrativo se completa, se trataría del cambio más relevante en la política federal estadounidense sobre cannabis desde el inicio de la prohibición. Para la industria internacional, sin embargo, el impacto más significativo no está en el mercado interno estadounidense, sino en lo que este giro puede significar para el comercio internacional.
Por primera vez en décadas, Estados Unidos podría establecer una base legal para participar en el comercio internacional de cannabis dentro de marcos médicos y farmacéuticos regulados. Esto abre la puerta —con muchas condiciones— a importaciones, exportaciones y acuerdos bilaterales. Para los países productores de América Latina, Europa y otras regiones, la señal es clara: el mayor mercado del mundo comienza a mirar hacia afuera.
Al mismo tiempo, el escenario es complejo. Apenas cinco semanas antes, el 12 de noviembre de 2025, Trump había promulgado una ley que restringe severamente los productos derivados del cáñamo. Estas dos decisiones, aparentemente contradictorias, reflejan la fragmentación histórica de la política de drogas en Estados Unidos y obligan a la comunidad internacional a distinguir cuidadosamente entre intención política y resultados regulatorios concretos.
Fuente: elplanteo.com